Sobre el Proyecto
La clienta quería un vestidor que reflejara su propio estilo, sin limitarse a los acabados habituales de catálogo. Elegimos un rojo intenso y saturado para los frentes, con molduras clásicas y tiradores cuadrados en tono cobre. La composición incluye una isla central con cajonera de cuatro niveles y tapa de cristal, dos cómodas laterales, un banco tapizado a juego, y una zona de estanterías abiertas iluminadas para exponer calzado y accesorios. Cada elemento se lacó en nuestro taller en el mismo tono, para lograr una uniformidad de color imposible de conseguir con piezas de proveedores distintos.
El Desafío
Reproducir un tono de rojo tan saturado, y mantenerlo idéntico en superficies grandes y pequeñas —desde las puertas del armario hasta los cajones de la isla y el marco de las estanterías— es uno de los procesos más exigentes del lacado. Una mínima variación de tono entre piezas fabricadas por separado se nota de inmediato en un color tan intenso. Como el lacado se realiza íntegramente en nuestra planta, mezclamos y aplicamos el color bajo el mismo control de proceso para cada pieza, garantizando que el tono no varíe entre el primer mueble y el último — algo que no podríamos asegurar si el color se subcontratara a terceros.